A menudo, muchos aficionados que observan el rugby y el fútbol americano desde lejos tienden a considerarlos deportes similares, pero la verdad es que tienen muy poco en común. A pesar de algunas similitudes, que en su mayoría son mínimas, las diferencias entre ambas disciplinas son abismales. También son notables las disparidades en cuanto a los lugares donde se practican. Mientras que el rugby se juega en todo el mundo, el fútbol americano es prácticamente exclusivo de Estados Unidos.

Debido a las diferencias en las reglas y los requisitos físicos, es poco común encontrar jugadores que puedan competir en ambos deportes. Algunos han intentado hacer la transición, especialmente del rugby al fútbol americano, aunque con resultados desiguales. También existen casos de adolescentes que comenzaron su formación en el rugby antes de ingresar a una universidad en Estados Unidos, donde luego se dedicaron al fútbol americano durante varios años.

Un físico formidable para ambos deportes

El último deportista que ha decidido cambiar de disciplina es Louis Rees-Zammit, una de las estrellas de la selección de Gales y que hasta el momento jugaba en el Gloucester en la Premiership inglesa. Con una destacada trayectoria en el combinado nacional, Rees-Zammit ha participado en el Seis Naciones y en el último Mundial. Sin embargo, el pasado mes de enero, para sorpresa de muchos aficionados, optó por un cambio radical al unirse al International Player Pathway Program de la NFL. Este programa facilita la incorporación de jugadores no estadounidenses o canadienses a la liga, permitiéndoles participar en las pruebas que realizan los equipos antes de comenzar la temporada.

«Quiero aprovechar esta ocasión para comunicar una decisión profesional significativa que he tomado después de una reflexión cuidadosa. Estoy emocionado de confirmar que me uniré al programa International Player Pathway de la NFL con la esperanza de asegurarme un puesto en un equipo de la NFL en Estados Unidos para 2024», anunció el jugador en sus plataformas de redes sociales en ese momento.

Hoy en día, esa apuesta ha cobrado todo el sentido del mundo tras el anuncio de la contratación del jugador galés de 22 años por parte de los actuales campeones de la NFL, los Kansas City Chiefs, donde destacan figuras como Patrick Mahomes y Travis Kelce. Rees-Zammit cautivó a los Chiefs con su desempeño en las pruebas físicas, logrando un tiempo de 4,43 segundos en las 40 yardas.

Un fichaje no definitivo

Según ha confirmado el propio Rees-Zammit, su salida del rugby no es definitiva, y el galés ha admitido que las puertas para un posible regreso en el futuro permanecen abiertas. De hecho, su lugar en la lista final de Kansas no está asegurado. Sin embargo, independientemente de lo que ocurra en el futuro, es innegable que el británico ha hecho historia y ha superado todos los obstáculos que tenía en su contra.

Es común que los escasos jugadores de rugby que llegan a la NFL pasen desapercibidos. Uno de los ejemplos más recientes es el del inglés Christian Wade, quien en 2019 formó parte del equipo de los Buffalo Bills. En su primer partido de pretemporada, logró un touchdown al correr más de 60 yardas con el balón. Sin embargo, a pesar de su destacada actuación, no logró asegurarse un lugar en el equipo y, unos años después, regresó a Europa con escasas oportunidades en la NFL.

También existe un caso inverso, en el que un jugador pasó del fútbol americano al rugby. Se trata del estadounidense Nate Ebner, quien dejó temporalmente su posición como miembro de los equipos especiales de los New England Patriots durante un verano para competir en la selección nacional de Rugby-7. Tras su participación en los Juegos Olímpicos de 2016, Ebner regresó a la NFL.