«Ron Dennis hipotecaría su casa por 300 millones para intentar ganar, mientras que Flavio Briatore ganaría con solo 100 millones, encontrando la manera de conseguirlos de algún lado…». Bernie Ecclestone, uno de los jefes históricos de la Fórmula 1, representa una generación del Gran Circo junto al excéntrico Briatore. Esta cita, comparando al italiano con otro ícono como el exlíder de McLaren, ilustra la inteligencia, competitividad y talento para los negocios que siempre han caracterizado al padrino de Fernando Alonso.

Una imagen icónica08

El italiano ha perdido parte de su característico bronceado de la costa de Mónaco, pero a sus 74 años, mantiene intacto el hambre de ganar y triunfar en la Fórmula 1. Por eso ha regresado. Reapareció en el paddock de Barcelona con una juvenil gorra, traje oscuro, y listo para desempeñar su rol como asesor, supervisor, ojeador y consejero en su vuelta a Alpine. Nadie tiene muy claro cuál será su función exacta.

«Estoy en la F1 para ser competitivo, no para ser un turista que viaja 24 veces por el mundo», advierte Briatore. La «motivación» de la que tanto habla deberá superar las dudas que suscita su estado de salud. Quienes lo vieron en Montmeló reconocen haberlo visto algo renqueante, a pesar de haber sido operado con éxito del corazón el pasado 29 de marzo.

Conforme avanzó el Gran Premio de España, Briatore adoptó un look más desenfadado, aunque mantuvo el tono oscuro, luciendo una sobrecamisa y gafas de sol con cristales opacos. No se separó del CEO de Renault, Luca De Meo, y estuvo muy atento a todo. «Hombre de negocios» e «inteligente» son las descripciones más comunes que los altos mandos de la F1 utilizan para referirse al veterano italiano, a quien se tiene en muy alta estima.

Su regreso, quince años después, ha impregnado la parrilla de un aroma vintage, haciendo olvidar su oscuro pasado y perdonando el polémico episodio del Crashgate de Singapur en 2008 con Alonso. Sin embargo, sus reuniones con jefes de equipo de la F1 demuestran que nunca se ha ido y que su alargada sombra siempre ha estado presente. El asturiano comentó en un encuentro con DAZN que su padrino en la F1 «tiene mucho carisma y es muy potente en el paddock».

«Fue un gran consejero y tengo mil anécdotas con él. Flavio siempre cambia el nombre a los pilotos o les pone un mote; Nakajima era Kawasaki para él». Como Alonso, los actuales jefes de equipo hablan maravillas del nuevo embajador de Alpine. «Un hombre de negocios sumamente inteligente», lo define Toto Wolff, de Mercedes, mientras Fred Vasseur, de Ferrari, cree que la escudería francesa «ha dado un paso adelante» al ficharlo.

Bravi, de Sauber, elogió «el gran palmarés, las aportaciones comerciales y los patrocinadores» que Briatore traerá, y añadió que «necesitamos gente inteligente como él». La experiencia, los contactos y su innata facilidad para los negocios buscarán que Alpine cumpla el plan de ganar en 100 carreras, es decir, en cinco años, que el equipo de Enstone inició con Alonso en 2021.

Tal vez forjó su carácter de negociante en su juventud, ya que, a los 21 años, trabajó en la Bolsa, donde fue arrestado por estafa y condenado a un año de cárcel en Bérgamo y a tres más en Milán. No cumplió estas condenas porque se fugó a las Islas Vírgenes. No necesitó ser un estudiante brillante para triunfar en los negocios, ya que, al terminar la enseñanza media a los 17 años, comenzó a trabajar como profesor de esquí.

Briatore sostiene que «la F1 se orienta hacia los negocios y su rendimiento, no como el fútbol». Por ello, lleva en la sangre el arte de negociar y aplicarlo en distintos ámbitos de la vida, como el ocio nocturno o la moda. Su fama de tener negocios en todos lados es cierta: desde su potente inversión en Dubái, donde introdujo el concepto hoy tan popular de cenas con espectáculo, hasta Billionaire, nombre de su discoteca y de su propia colección de ropa masculina, que lanzó en julio de 2005.

Sus conexiones con España

Los lazos de Briatore con España no se limitan a Alonso. Conoció a Alejandro Agag, yerno de Aznar, tras la boda de este con Ana Aznar. Posteriormente, negociaron los derechos de televisión de la F1 en España y Briatore le encargó la gestión de sus clubes en Marbella. Con el tiempo, Aznar y Briatore han establecido fuertes vínculos, llegando al punto de celebrar juntos el cumpleaños de la hermana de Aznar en el yate Force Blue, en Mahón.

El empresario resurgió tras la sanción de 2009 y parece haber sido perdonado. «Todo el mundo merece una segunda oportunidad», comentó Toto Wolff hace unos días sobre el escándalo del Crashgate que sigue marcando a Briatore. Inicialmente se esperaba que fuera sancionado de por vida por su participación en el plan para hacer que Piquet se estrellara y así beneficiar a Alonso, pero la Justicia le dio la razón.

Esa sanción fue anulada por el Tribunal Civil de París, que invalidó la decisión tomada por la Federación Internacional de Automovilismo. La F1 ha dado una nueva oportunidad a un Briatore renovado: más formal pero tan hábil en los negocios como siempre.